Dicen que los demonios no necesitan tocarte para marcarte, que no hace falta una mordida, ni un ritual de sangre, que solo les basta con entrar en tus sueños, con mezclar deseo y sombras hasta que tu alma, sin darte cuenta, se incline hacia ellos, y que, cuando eso ocurre, ya no hay marcha atrás el lazo queda tendido, aunque tú no lo veas.
Sky no sabía nada de eso, ella solo sabía que estaba corriendo por el bosque que era el mismo de siempre y, al mismo tiempo, completamente distinto, porque l