668. Confundiendo lo que cree que somos.
No se deshace, y esa es la primera conclusión que se impone con una claridad incómoda, porque aunque la figura retrocede y pierde estabilidad durante un instante que podría parecer decisivo, no desaparece ni se diluye como cabría esperar, sino que se recompone con una rapidez inquietante, como si cada fallo no fuera más que un ajuste momentáneo dentro de un proceso continuo de corrección.
Aprende, y lo hace de una manera constante, casi inevitable, integrando cada variación como parte de su est