665. El que llegó tarde.
No responde de inmediato a la tensión que se instala entre nosotros, y esa falta de reacción, lejos de aliviarla, la vuelve más marcada, porque rompe el patrón al que ya nos habíamos acostumbrado; no se defiende, no avanza, no intenta tomar control del espacio ni forzar un intercambio, sino que simplemente se queda donde está, sosteniendo una espera que no parece pasiva, sino deliberada.
Y eso me descoloca más de lo que debería.
Todo lo que enfrentamos hasta ahora operaba desde la presión, desd