664. Lo que queda cuando alguien se va.
No lo sigo, ni siquiera doy un paso en la dirección en la que desapareció, y esa quietud absoluta, más que cualquier gesto más evidente, deja claro que algo se rompió de verdad, algo que no se puede sostener con inercia ni reconstruir con intención inmediata, porque la decisión ya fue tomada y el espacio entre nosotros dejó de ser transitable en este punto.
El bosque se cierra detrás de Riven como si nunca hubiera estado ahí, sin dejar rastro ni eco que pueda usarse como referencia, y lo único