662. La salida que no libera.
Avanzamos sin mirar atrás, pero eso no significa que estemos libres.
El cambio se percibe antes de hacerse visible. El aire pierde esa densidad artificial, la presión que parecía filtrarse bajo la piel se disipa, y por un instante casi resulta fácil creer que dejamos todo atrás. Sin embargo, esa sensación dura muy poco.
Demasiado poco.
El bosque reaparece como si nunca se hubiera ido. Los árboles vuelven a levantarse a nuestro alrededor, las sombras retoman su forma conocida y el sonido regresa