640. La segunda mitad de la herida.
No espero a que vuelva.
Ya no funciona así.
Si dejo que el recuerdo llegue por partes, lo van a construir a su ritmo. Y eso… ya sé cómo termina.
Voy a buscarlo yo.
Completo.
Aunque me rompa en el intento.
—Voy a entrar otra vez —digo.
Kael no responde de inmediato.
Pero su mirada se endurece.
—Ahora.
Asiento.
—Sí.
Riven niega al instante.
—No. No después de lo que acabas de ver.
Lo miro.
—Justamente por eso.
Silencio.
—Si me quedo con la mitad… voy a llenar el resto con duda.
Y eso es peor.
Por