638. Mi pulso se acelera.
No espero más.
Si lo hago, lo convierto en algo que me domina desde afuera. Y esto… esto no es eso. Ya no.
Esto es mío.
O lo fue.
Y necesito verlo completo.
Kael no dice nada cuando cierro los ojos otra vez. No intenta detenerme. Pero su presencia se vuelve más firme, más concentrada. Como si estuviera listo para sostener lo que sea que salga de esto.
Riven tampoco interfiere.
Bien.
Porque esta vez no hay margen para distracciones.
Respiro hondo.
Busco el punto donde quedó el fragmento.
No el v