579. Da un paso hacia mí.
Me duele aceptar que empiezo a dividirme por dentro, que una parte de mí sigue aferrada a la promesa que hice y otra, más impulsiva, más honesta, late con una curiosidad peligrosa que tiene nombre propio, y mientras intento convencerme de que puedo manejarlo todo, descubro que el deseo no entiende de estrategias ni de lealtades.
Evito a Darius durante todo el día.
O eso intento.
La sala de entrenamiento está casi vacía cuando entro, necesito descargar la tensión acumulada, silenciar el ruido de