555. Cenizas bajo la piel.
Estoy temblando.
No de miedo. No exactamente.
Es esa sensación eléctrica que me recorre cuando todo está a punto de romperse. El aire en la sala todavía huele a traición. A palabras que queman más que el fuego. Lo miro —a él— intentando descifrar si lo que acaba de pasar fue un error… o una elección.
—Decime que no fue real —susurro.
Pero en sus ojos no hay negación.
Hay culpa.
Y eso duele más.
Mi cuerpo reacciona antes que mi cabeza. Doy un paso atrás, aunque mi piel todavía arde donde me tocó