481. La piel del pacto y el filo de lo no dicho.
No es una citación lo que nos reúne, sino una convergencia inevitable, porque cuando el tablero se expande y las piezas aprenden a moverse solas, el encuentro deja de ser elección y se convierte en fricción, y así, al cruzar el umbral del enclave móvil donde ninguna facción reclama soberanía explícita, siento cómo el aire reconoce mi presencia con una atención que roza la piel y la vuelve consciente de cada uno de sus límites.
Saelith camina a mi lado sin tocarme.
Esa distancia mínima, medida c