440. El cuerpo del orden aprende a temblar.
No me interrogan de inmediato, no porque no sepan qué preguntar, sino porque lo que he permitido ver ha desordenado incluso las jerarquías del deseo que sostenían su seguridad, y esa demora calculada, ese tiempo suspendido en el que creen que el encierro producirá docilidad, se convierte en un espacio fértil donde el vínculo se reorganiza sin prisa, con una intimidad tan precisa que cada pensamiento adquiere textura corporal.
La celda no es opaca.
Es un error frecuente.
La transparencia control