401. Hay una lucidez densa, casi dolorosa.
Hoy veo las cosas desde un lugar interno que no conocía, o que quizá siempre estuvo ahí y recién ahora se atreve a sostenerse sin fragmentarse, porque después de pronunciar el nombre que había sido negado durante eras, algo en mí deja de reaccionar y comienza, por primera vez, a elegir con plena conciencia, y esa diferencia es tan profunda que me obliga a revisar cada emoción como si la estuviera sintiendo por primera vez.
No hay alivio inmediato.
Hay una lucidez densa, casi dolorosa.
El poder