39. El vientre como botín.
El cielo pesa sobre nosotros como si supiera que algo está por romperse, y no es solo el augurio de la tormenta: es la anticipación de la violencia, del deseo, de lo que siempre llega cuando se confunde la sangre con la voluntad. Las nubes, densas y cargadas, ocultan la luna como si quisieran protegernos de la claridad de lo inevitable, mientras la humedad que se adhiere a la piel mezcla olor a tierra mojada, a hierro oxidado y a sudor antiguo, a secretos que aún no se han pronunciado pero que