345. No te acerques.
No me deja terminar.
Su mano se desliza hacia mi nuca y me atrae hacia él, no con brutalidad sino con un hambre que contiene demasiadas emociones juntas, como si deseara arrancarme una verdad que yo misma no sé si tengo, o quizá como si quisiera asegurarse de que todavía soy suya de alguna forma que no entiende, como si la idea de perderme antes de haberme poseído realmente lo destrozara en un nivel tan profundo que su cuerpo reacciona antes que sus pensamientos.
El fuego se acerca sin quemar.