318. Cuando el fuego pronuncia mi nombre.
El mundo aún temblaba por la columna de fuego que había estallado desde mi pecho. El aire crujía, cargado de una energía que no reconocía como mía, pero que aun así respondía a cada latido. Cuando respiré, las llamas alrededor respiraron conmigo. Cuando parpadeé, la luz se contrajo y se expandió como si todo estuviera conectado a mi cuerpo.
El ser de fuego permanecía a mi lado, todavía recomponiéndose de la prisión de ceniza. Su forma fluctuaba como una hoguera a punto de desbordarse, y aun así, se sostuvo con una firmeza que me sorprendió. Parecía orgulloso… o aliviado. No sabría decir cuál de esas dos emociones era más peligrosa en ese momento.
Frente a nosotras, el enmascarado se incorporó lentamente, como si la tierra misma lo empujara a ponerse de pie. Su capa de ceniza se sacudió en un latido oscuro, una criatura adherida a su espalda que respiraba por él. La máscara reflejaba el resplandor de mi cuerpo con un brillo helado, incómodo.
—Te advertí —dijo, su voz profunda como un p