303. La primera llama sobre la tierra.
A veces pienso que el fuego no comienza con un estallido, sino con un murmullo; una respiración contenida del mundo antes de romperse, como si incluso la destrucción tuviera pudor al nacer. Quizá por eso, cuando la vi por primera vez, no grité, no corrí, no hice nada que una persona cuerda haría; simplemente me quedé inmóvil, observando cómo la luz rojiza se deslizaba lentamente sobre la piedra como un vino derramado, insinuando, prometiendo, acercándose más de lo que parecía lógico, más de lo