La tensión en la abadía era un hilo a punto de romperse. Elena caminaba por el pasillo central, sus pasos resonando en el mármol, mientras Caleb la observaba desde el altar, donde Mía permanecía sedada. Afuera, bajo la lluvia torrencial, los dos hombres que más la habían dañado —y que más la habían amado— se preparaban para lo imposible.
El Secreto de la Bóveda (Parte 1)
Elena llegó frente al escáner. Caleb le tomó la mano con una fuerza brutal y la obligó a colocarla sobre el panel de cristal. El sistema emitió un zumbido sordo.
—"Acceso de ADN: Solari-Valente... Confirmado" —dijo una voz sintética—. "Iniciando descarga del Legado de Sangre".
En las pantallas gigantes de la sala empezaron a desfilar documentos, grabaciones y fotos. Pero cuando los resultados del ADN de Mía aparecieron en el centro, Caleb se detuvo en seco. Su sonrisa se borró.
—¿Qué es esto? —rugió Caleb, mirando los gráficos—. El marcador genético de la niña... no coincide con el linaje principal de los Valente.
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