El sol se ocultaba tras los edificios de la ciudad, proyectando sombras alargadas que parecían dedos intentando alcanzar a Elena. Las palabras de Caleb seguían resonando en su mente: “Pregúntale a Dante dónde estaba la noche que tu padre murió”.
El Silencio de Dante (Parte 1)
Esa noche, el ambiente en la mansión Solari era gélido. Dante servía dos copas de vino en el despacho, pero sus movimientos eran rígidos. Elena lo observaba desde la penumbra, sosteniendo un viejo informe policial que Leo le había entregado minutos antes.
—Dante —dijo Elena, su voz era un hilo de seda afilada—. Caleb mencionó algo hoy. Algo sobre tu lealtad.
Dante se tensó, pero no dejó de servir. —¿Vas a creerle a un sociópata que acaba de aparecer?
—No le creo a él. Pero he revisado los registros de llamadas de la empresa de mi padre de hace treinta años —Elena deslizó un papel sobre la mesa—. Hay tres llamadas desde la mansión Rossi la noche del "accidente". Tu padre y el mío estaban peleando por el mismo puer