La mansión Solari se sentía como una tumba de cristal. Elena estaba rodeada de lujos, pero su hija ya no estaba. La revelación de Dante la había dejado rota, pero la llamada de Adrián desde la prisión había encendido una chispa de furia que no sentía desde hacía años.
El Retorno del Fugitivo (Parte 1)
En medio de la madrugada, un hombre cubierto con una capucha negra y la ropa sucia entró por el ventanal del jardín. Elena no gritó; lo esperaba con una pistola en la mano.
—Llegas tarde, Adrián —dijo ella, con los ojos rojos de tanto llorar.
Adrián se bajó la capucha. Su rostro estaba demacrado, fruto de una fuga violenta coordinada por Leo, pero su mirada tenía una determinación suicida.
—Caleb no es como yo, Elena. Yo quería tu amor y tu apellido. Él quiere tu extinción. Mía no es su sobrina para él, es un componente biológico.
—¿De qué hablas? —preguntó Elena, bajando el arma.
—El "Legado de Sangre" no es solo dinero. Es una colección de pruebas que hunden a las diez familias más pod