El día de mi ceremonia de sucesión amaneció radiante. Las manadas más poderosas llegaron para ver cómo la Luna Negra recibía a su nueva Alfa.
Al principio, Álex no pensaba ir.
Pero recordó que allí fue donde nos conocimos... y, en el fondo, aún guardaba la esperanza de encontrarme, aunque fuera apenas un murmullo entre la gente.
Con todo y el malestar, igual se obligó a presentarse.
—Dicen que la nueva Alfa está que impresiona —le comentó su asistente mientras caminaban—. Y que todavía no tiene