—Mira, ¿quién está aquí? —Rocío miró a Celia de arriba abajo con desprecio. —¡Es la perra lamebotas de César!
Sira sintió un gusto secreto al ver cómo la humillaba públicamente. Cada persona que odiara a Celia era un triunfo para ella.
—¿Por qué dijo que la doctora Sánchez es una perra lamebotas?
—No lo sé…
Las dos enfermeras en turno murmuraban entre sí, pero al ver a Celia, regresaron a sus puestos, avergonzadas.
Rocío, al presenciar esto, cruzó los brazos y se burló de ella.
—Vaya, ¿eso te da