Sira esperaba con ansias ver cómo le daba la cachetada, pero un hombre, quien agarró la muñeca de Rocío y la empujó con fuerza.
—Si te atreves a golpear a mi hermana, ¡verás lo que te pasa! —le gritó Carlos.
Ella retrocedió varios pasos desequilibrada por el empujón. Sira, temiendo verse lastimada, no la protegió y solo pudo ver cómo chocaba contra el mostrador de enfermería.
En la vida de Rocío, nunca había alguien que se atrevió a tratarla así. Aguantando el dolor en la cintura, lanzó una mira