Celia se apoyó en la pared del pasillo esperando a Enzo. Al recordar el estado de su madre, una profunda sensación de impotencia brotó en su interior. Aunque era el tipo más común de Alzheimer, cuando golpeaba a un ser querido, ese dolor lento y desgarrador era algo que nadie más podía comprender de verdad.
Enzo salió de la habitación y se acercó a Celia, que se veía desanimada.
—No te preocupes. Es imposible que ella te olvide para siempre.
Hizo una pausa de unos segundos antes de continuar con