Celia volvió en sí y, tras hacer un gesto de despedida al director, salió de la oficina con César. En el pasillo, se apresuró para alcanzarlo.
—¿Vas a adquirir la empresa de la abuela… con tu identidad como Zeus Mendoza? —preguntó.
César se detuvo y se volvió hacia ella.
—¿Qué otra opción hay?
—¿La abuela lo sabe?
—No.
Celia tomó aire.
—César, tu abuela todavía está hospitalizada. Si haces esto… ¿no tienes miedo de que ella…?
—Si te preocupa, ve a visitarla. —César la interrumpió con indiferenci