Águila percibió la insinuación en sus palabras y al instante se disgustó.
—¿Qué quieres decir con eso? ¿Estás insinuando que soy mezquina?
—Bueno, Celia solo dijo la verdad, ¿no? —Sonrió Enzo con frialdad—. Águila, parece que estás muy acostumbrada a recibir regalos. Debes haber acumulado una fortuna, ¿cierto?
La expresión de Águila se ensombreció.
—No me involucres.
—Si no hubieras insistido en el tema de regalos, tampoco lo habría mencionado. —La voz de Enzo era calmada, pero mostraba una perc