Antes de que Celia pudiera decir algo, César ya le había indicado al chófer que arrancara. La "cita" a la que se refería César no era solo para ellos dos. Celia lo acompañó hasta el centro de entretenimiento más grande de Ficus, donde tomaron un ascensor panorámico hasta la última planta.
Al entrar en el lujoso y espacioso reservado, se encontró con un espectáculo de música y baile; un mundo lleno de lujo. Un hombre de mediana edad, vestido formalmente, se acercó a César y le tendió la mano.
—Mu