Nicolás sonrió con ternura, mientras se le acercaba.
—Llegaste puntual.
—Este instituto de investigación no está mal, ¿eh? —comentó Celia mientras miraba a su alrededor.
Aunque no era tan extenso como el de Rivale, el entorno era excelente. En particular, le encantaba la abundancia de plantas interiores: había muchas enredaderas colgantes y paisajes vegetales artificiales. Combinados con las paredes blancas de textura del edificio, creaban una atmósfera llena de vitalidad.
Nicolás sonrió levemen