Celia de le pasó un vaso de agua.
—Solo me siento curiosa. ¿Por qué te asustaste tanto?
Lía bebió el agua de un trago y, tras recuperarse, preguntó con cautela:
—¿Nicolás te dijo algo?
Celia dudó.
—¿Por qué haces esta pregunta?
Aunque las palabras de Nicolás ciertamente la habían hecho reflexionar, ¿por qué Lía sospecharía de él?
—Pues... porque él también me preguntó hoy.
—¿Cuándo lo hizo?
Lía movió los ojos y de inmediato inventó una excusa.
—Fui al centro comercial, ¿no? Ni idea por qué me lo