—¿Divorcio? —se sorprendió Carlos—. ¿Por qué ella quiere divorciarse de César? ¿Fue por lo mío…?
—¡No es así! —lo interrumpió Rosa, acercándose con cariño—: Esto no tiene que ver contigo, hijo. No te culpes.
Ella conocía el temperamento impulsivo de su hijo. Si descubría la verdadera razón del divorcio, ¡iría directo a causarle problemas a la amante de César! Y si enfurecía a César, los Sánchez sufrirían las consecuencias. También le importaba su hija, pero… la influencia de los Herrera era la ú