Capítulo 423
En ese momento, César se detuvo de pronto y también volvió a mirarla. Al verla quieta en su lugar, le preguntó con suavidad:

—¿Qué sucedió?

Celia retiró la mirada.

—Nada. Es que no siento frío.

Ella le respondió y salió por la puerta sin esperar su respuesta. César la observó desaparecer poco a poco. Al fin, relajó la mano que había estado apretando con fuerza. De hecho, de vez en cuando se cuestionaba a sí mismo: ¿sería capaz de dejarla ir o, incluso, de cederla a otro?

***

Se quedaron en un re
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