Sira volvió en sí y rio con desconfianza.
—No hables como si pudieras sacarme de aquí.
Beatriz se acercó a ella.
—No puedo sacarte de aquí de manera directa, pero… ¿qué pasaría si tuvieras un informe de evaluación psiquiátrica?
Al instante, un brillo de esperanza iluminó los ojos de Sira. Levantó la cabeza y miró a Beatriz, quien se enderezó y recuperó la distancia.
—Si quieres mi ayuda o no, eso depende de ti.
—Habrá condiciones, supongo —replicó Sira, escrutándola con cautela—. No me ayudarías