Sira se impacientó.
—¿De qué están hablando? ¿Acaso las conozco?
Al oír esto, la mujer de cabello corto, que parecía ser la líder, se enfadó. Se levantó y se acercó a Sira. Sin mediar palabra, le dio una cachetada. La fuerza del golpe hizo que Sira cayera al suelo. Cuando reaccionó, ya estaba rodeada por las tres mujeres.
La mujer de cabello corto le agarró el pelo con fuerza, obligándola a mirarla.
—Abre los ojos y mira dónde estás. ¿De qué te sirve esa arrogancia?
—No, amigas… Creo que se equi