Antes de que Celia pudiera reaccionar, Rocío gritó con voz muy alta:
—¡Por fin te pillé! Celia, ¡mi hermano sigue hospitalizado! Y tú, a sus espaldas, ya estás con otro hombre. ¿No tienes conciencia?
Su voz atrajo la atención de los transeúntes alrededor. En ese momento, a Rocío ya no le importaban las miradas extrañas. Señalando a Celia, le dijo a la gente con emoción:
—¡Esta mujer es mi cuñada! Se casó con mi hermano por su dinero. Hace unos días tuvieron un accidente. Mi hermano ahora está en