—Eso no es asunto tuyo. ¡Solo yo puedo ser la hija de la familia Rojas!
Dicho esto, Celiana colgó la llamada sin dar mayor importancia a las palabras de Sira. ¡El resultado de las pruebas confirmó que era una Rojas legítima! ¿Por qué debería importarle a quién se parecía esa mujer?
Sira, al ver que Celiana era incluso más engreída que ella, soltó una risa de exasperación.
"Qué idiota tan descerebrada", pensó ella.
Antes, ella había convencido a Celiana para que suplantara a Celia como la "salvad