—Como usted ordene, señora —le respondió el sirviente.
Mientras tanto, Nicole abrió la puerta de la habitación de Carlos y se acercó a César.
—Jefe, Alfredo acaba de dejar el hospital solo.
Él miraba por la ventana con una sonrisa irónica.
—Parece que adivinó quién incitó a su madre.
Ella bajó la mirada.
—¿Usted ya lo sabía?
La expresión de César se tornó sombría, observando una rama de albaricoque afuera.
—Nadie más podría ser, excepto ella.
—Según la información, ella ha visitado a la familia