De pronto, Alfredo tomó la mano de Celia.
—¡Los Herrera controlan todo! ¿Crees que podrás lograrlo sola? ¡Él siempre te encontrará!
Ella se sobresaltó. Intentó retirarla, pero él la apretó con más fuerza.
—¡Tengo un método para que él te abandone! —dijo, emocionado.
—Alfredo, ¡primero suéltame!
Al darse cuenta de que perdía el control, él la soltó. Ella se frotó la muñeca adolorida. Había notado que actuaba raro ese día, pero no sabía por qué.
—Puedo resolver el problema yo misma. —Lo rechazó.
A