Celia sostuvo con firmeza el pasamanos y alzó la mirada para mirar a Nicolás.
—¿Por qué me miras así? —preguntó él, confundido.
—Bueno… —Ella dijo con sinceridad—. Tu carácter no es tan terrible como pensaba.
Nicolás pareció sumido en sus pensamientos y su expresión mostraba un dejo sombrío. Ella asumió que no le gustaban los comentarios sobre su personalidad.
—Disculpa por los comentarios aburridos.
—No te preocupes.
Pronto, llegaron a la clínica. Al verlos juntos, Dylan arqueó una ceja con mal