Tras intercambiar varias frases, César dejó su copa y se dirigió al pasillo para atender una llamada.
—Jefe, la señora... no está en la Clínica Santa María.
Él permaneció de pie frente a la ventana panorámica, con su perfil oculto entre las luces neones, mostrando una expresión inescrutable.
—¿Estás segura?
—Sí, ya lo confirmé. La clínica sí recibió una solicitud de la señora, pero fue retirada hace dos semanas —explicó Nicole, añadiendo—: El personal asumió que había decidido quedarse en su lug