¿Dijo que ella debía mantenerse lejos de Sira? ¡Qué broma tan ridícula! No obstante, ella no tenía mucho que decir en ese momento. Por más que se justificara, él estaría del lado de Sira. Sin importar si era culpable o no, ella no sería la que ganara su confianza.
Con intensa amargura en la garganta, Celia apartó su mano.
—Vaya a quedarse con su amor.
Al terminar, se dio la vuelta y se fue.
Fijándose en la figura que se alejaba, la expresión de César se tornó sombría. Celia había sido extremadam