La mirada de César recorrió el reloj antiguo en la pared.
—Bueno, eres tan puntual.
Celia permaneció de pie, guardando silencio por un rato. César sonrió con amargura al ver sus ojos indiferentes. Parecía que ella lo consideraba un enemigo mortal.
—¿Te molesta tanto regresar a vivir conmigo? —preguntó.
En ese instante, ella estaba un poco desconcertada. El temperamento de César le causaba cada vez más confusión. Ahora no podía entender la verdadera intención de sus acciones anormales. Toda la si