—Entonces no me quedará más opción que demandarte —dijo Celia con serenidad.
César se plantó frente a ella, se inclinó un poco y la miró desde arriba.
—¿Dime con qué argumento? Celia, ¿con qué argumento demandarás el divorcio? ¿Crees que te fui infiel? ¿O que tengo el supuesto hijo ilegítimo que mencionaste?
Celia lo enfrentó con orgullo, cara a cara, con una calma anormal, sin la más mínima perturbación.
—Ha sido un matrimonio sin amor, ¿para qué mantenerlo por más tiempo?
César permaneció en s