Capítulo 115
Al día siguiente, Celia salió de la habitación y vio a Margarita tirando la cena del día anterior.

—¿Por qué nadie cenó ayer? Hace tanto calor estos días y las comidas ya no se pueden comer. ¡Qué desperdicio!

Celia apretó los labios. Ella había preparado esa cena personalmente. Incluso le había enviado un mensaje a César para informarle, pero él no volvió a casa durante toda la noche. "Al parecer, lo de ayer realmente lo enfureció", pensó ella.

—Buenos días, señora. —Margarita la vio y la saludó
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP