—Señora, no se preocupe —dijo el guardaespaldas con tono calmado—. El señor Herrera solo quiere trasladarlo a un entorno médico mejor. Ya ha coordinado todo con nuestra clínica privada.
Al ver la inquietud en los ojos de Rosa, añadió rápidamente:
—Y, además, todos los gastos correrán por su cuenta.
Rosa quedó atónita. Los gastos médicos de las clínicas privadas comunes ya eran más caros que los de las públicas, ni mencionar los de la clínica de la familia Herrera.
Ese lugar había sido fundado p