La noche había caído sobre la ciudad. Las luces exteriores ya brillaban intensamente, con los neones multicolores y el mar rojo de luces del tráfico de la hora punta fundiéndose en una sola imagen, creando la escena más representativa de esta ciudad próspera pero indiferente.
El edificio CUMBRE, ubicado en el centro de la ciudad, con sus enormes ventanales que parecían marcos de cuadros, enmarcaba todo este espectáculo para el deleite de los observadores. Andrés permanecía allí, contemplando sin