—A las seis en punto, ¿ves al hombre que está ahí? —preguntó Manuel.
Los pasos del tango mantenían sus cuerpos muy cerca, siguiendo el ritmo ardiente de la música. Sonia, que hacía mucho no se permitía este tipo de libertad, respiraba agitadamente. Bajo la máscara dorada, su nariz brillaba con una fina capa de sudor y sus mejillas ardían con el esfuerzo y la emoción del momento.
Ante la pregunta de Manuel, miró en esa dirección. —Sí, ¿y?
—Es el hijo del presidente de VÉRTICE CORPORACIÓN. Te ha e