Cuando Andrés salió del baño, la habitación estaba vacía. Se detuvo un momento antes de salir: Sonia estaba en la entrada, poniéndose los zapatos.
Al verla, su mirada se oscureció. —¿A dónde vas?
—A casa —respondió ella sin voltearse.
Los labios de Andrés se tensaron y su mirada se volvió más fría, pero Sonia lo ignoró, abrió la puerta y la cerró tras de sí con un "clic".
En la enorme casa, Andrés se quedó solo. Al darse vuelta, pateó con fuerza el bote de basura, derribándolo.
Sonia, ajena a la