Emilio sonrió, mostrándose completamente natural y sin ningún atisbo de incomodidad.
Andrés soltó su mano y miró de reojo a la persona que estaba a su lado. Ella seguía con la cabeza gacha, evidentemente sin intención alguna de saludarlo.
Andrés tampoco la miró más, simplemente respondió a Emilio: — Como están en una cita, no los interrumpiré. Nos vemos.
— Nos vemos —contestó Emilio.
Tras un breve intercambio de cortesías, la dueña continuó guiando a Andrés, mientras Emilio volvía a sentarse fre