Sonia y Emilio se reunieron en un restaurante privado. Aunque Sonia había vivido varios años en Puerto Cristal, de no ser por Emilio como guía, jamás habría descubierto este lugar tan peculiar.
El restaurante estaba ubicado en el límite entre las afueras y el centro de Puerto Cristal, con paredes blancas y techos oscuros. Un estanque con lotos y un pequeño bosque de bambú decoraban el interior, y a primera vista, Sonia pensó que se trataba de un jardín público.
La dueña del establecimiento era u