—¿Estás dormida?
—Te compré algo, lo dejé en la puerta. Recuerda recogerlo.
Los otros mensajes eran de Victoria, explicando que había discutido con el editor jefe y no había logrado conseguir que continuara la serialización; se estaba disculpando con ella.
Sonia respondió los mensajes mientras abría la puerta. Allí encontró un pastel colgado en la puerta, cubierto de chocolate —su sabor favorito.
Mientras contemplaba el pastel, Santiago la llamó.
—¿Ya despertaste?
—Sí.
—¿Recogiste lo que te dejé