Fabiola le entregó a Sonia la caja: —Aunque ya nos conocíamos, como tú y Andrés han decidido empezar de nuevo, de todos modos es bueno tener un buen augurio. Esta es la dote que traje cuando me casé, te la regalo como presente de bienvenida.
—Es demasiado valioso.
—No importa, total, Andrés ya te ha escogido. Al final, estas cosas terminarán siendo tuyas de todos modos —dijo Fabiola sonriendo.
Sonia miró a la persona frente a ella.
Seguía siendo tan digna y seria como siempre, sin diferencia alg